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Llega el DSM-V: Virgencita que me quede como estoy!!

26 abril, 2013

Por fin, tras diecinueve años desde la publicación del DSM-IV, y trece desde su revisión, este mes de mayo está prevista la publicación del DSM-V, si es que no la posponen nuevamente. Recordemos de los documentos DSM(1) son el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría.. Es decir, establece lo que es “normal” y lo que no lo es en cuanto a salud mental. Y cobra especial importancia para nosotros por que suele ser literal la transposición del mismo a los documentos CIE de la OMS en su correspondiente apartado. Y es éste documento el que, por ejemplo, suele considerarse en asuntos legales.

El  Sadomasoquismo en los DSM: Un poco de historia.

El primer DSM, el DSM-I, data de 1952 y en él no se recogía el Sadomasoquismo sexual en modo alguno. Fue en el DSM-II (1968) cuando se incluyó por primera vez y lo hizo como “desviación sexual”. En 1980, se publicó el DSM-III. En él, se clasificaba el Sadomasoquismo con un reciente término: Parafilia. Se establecian dos criterios para su clasificación como tal:

1) Una forma preferente o exclusiva de excitarse sexualmente siendo golpeado, atado, humillado o cualquier otro sufrimiento.

2) La persona ha participado intencionadamente en una actividad en la que él o ella ha sido dañada físicamente o su vida se ha puesto en peligro a fin de obtener placer sexual.

Posteriormente, en 1987 la versión revisada de éste documento (DSM-III-R) modificaba estos puntos, dejándolos como:

1) Durante un periodo de al menos 6 meses, tener impulsos y fantasías recurrentes y sexualmente excitantes que implican el acto real, no simulado, de ser humillado, golpeado, atado u otra forma de sufrimiento.

2) La persona ha participado de estos impulsos o es claramente angustiada por ellos.

En 1994, se publicó el DSM-IV, y en el 2000 su revisión DSM-IV-TR. En ambas versiones se mantenía el criterio de diagnóstico “1” del DSM-II-R y se modificaba el criterio “2”, incorporando elementos de malestar subjetivo:

“Las fantasías, los impulsos sexuales o comportamientos causan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral,o de otras áreas importantes de actividad.”

Si observamos, en cada una de las distintas ediciones de los DSM, se han ido dando pequeños pasos hacia la despatologización de las prácticas sadomasoquistas, yendo desde considerar algo patológico la práctica del sadomasoquismo consensuado de una persona con su pareja, bien sea de forma ocasional, preferente o exclusiva, o incluso las fantasías sadomasoquistas, a considerar la posibilidad de que no lo sean si no afectan negativamente al individuo. Es decir, de considerarse patológica la propia práctica del Sadomasoquismo, a considerar que puede serlo o no en virtud del modo en que afecte a las personas.

Esta evolución de criterio, unido al hecho de que varios países avanzados como Suecia, Finlandia, Dinamarca y Noruega ya han retirado de las respectivas versiones locales de su CIE (2), ha mantenido durante todos estos años nuestra ilusión en esta nueva versión del DSM y en la posible desclasificación del Sadomasoquismo como problema o enfermedad mental en aquellos casos en los que evidentemente no lo es, como es el caso del BDSM.

Y por fín, parece que el momento ha llegado…

Las dudas:

Las informaciones que se vislumbran dan… miedo. Apenas se sabe nada de ésta nueva versión, la cual viene repleta de críticas por parte de numerosos colectivos y profesionales. Acusaciones de excesivo secretismo, de una pobre redacción, de incrementar las tasas de trastornos mentales y de “falsos positivos” incorporando nuevos diagnósticos que implicarían, por ejemplo, patologizar un duelo por una pérdida o  un comportamiento algo rebelde de un niño o adolescente,…

Por ejemplo, se estima que “El trastorno de atracones” afectaría aproximadamente al 6% de la población mundial: Para ello es necesario que se de al menos un atracón a la semana durante al menos tres meses. (3)

Además, se acusa a los redactores de defender intereses de la industria farmacológica en la elaboración de éste DSM…

Muchos expertos dicen que las nuevas categorías de enfermedades mentales son “tontas”, cuando no peligrosas.

Peter Kinderman, Jefe del Instituto de Psicología de la Universidad de Liverpool afirmaba en una entrevista:

“Muchas personas que son tímidas, que están desconsoladas por la muerte de un familiar, o tienen vidas románticas poco convencionales, de pronto se verán catalogadas como mentalmente enfermas”

David Pilgrim, de la Universidad Central de Lancashire en Gran Bretaña, dijo que era “difícil evitar la conclusión de que el DSM-5 favorecerá los intereses de las compañías farmacéuticas”.

Allen Frances, de la Duke University y jefe del comité que controló la revisión previa del DSM, dijo que la quinta edición “expandiría radicalmente y de manera imprudente las fronteras de la psiquiatría” y provocaría una “medicalización de la normalidad, las diferencias individuales y la criminalidad”. (4)

A la vista de todas estas críticas es inevitable que nos asuste un poco lo que pueda suceder con el Sadomasoquismo en éste nuevo documento.

Vivimos en un mundo y en un momento en el cual los ciudadanos de a pie, los consumidores, estamos perdiendo a pasos agigantados nuestros derechos y convirtiéndonos en meros “recursos” o borregos de los poderes económicos. Bolsillos a esquilmar sin remedio ni defensa, donde no importa el individuo si no la masa. Así, por ejemplo, no hace mucho se publicó un “estudio” por parte del organismo de control alimenticio de la CE en el que se afirmaba que “no existe relación entre el consumo de azúzar y la obesidad o la diabetes”… Lo cual choca frontalmente con muchos otros estudios independientes y con la simple observación directa y personal de cada cual. Al igual que durante décadas se publicaron estudios afirmando que el tabaco no guardaba relación alguna con esa larga lista de enfermedades que hoy podemos ver en cada cajetilla que compramos. Estudios que permitieron durante años cerrar los ojos a las administraciones ante la realidad, mientras la industria tabaquera hacía caja. Se dice que la industria farmacéutica ha “dado la vuelta” al sistema y ahora se inventan enfermedades para medicamentos. Si leen ustedes el artículo de Allen Frances (3), comprobarán que muchas de las nuevas enfermedades mentales del DSM-V se tratarán con medicamentos apenas probados y con un supuesto efecto similar a los placebos.

¿Qué sucederá con el Sadomasoquismo en el DSM-V? ¿Será un “nicho” de negocio suficiente para despertar el interés de ciertos sectores económicos? ¿Será rentable patologizarnos para así hacer negocio “curándonos”?.

¿Se habrán realizado consultas y estudios adecuados para conocer nuestra realidad? ¿O sólo se habrán limitado a tener en cuenta los estudios centrados en los pacientes?

¿Un atisbo de luz?:

Ya hemos comentado la dificultad que entraña conocer los entresijos de la redacción del DSM-V, dado el alto secretismo que se impone entre sus filas. Sin embargo, sí que hay algún que otro documento que nos permite echar un ojo al debate, o a las posturas de algunas personas implicadas en su elaboración, como por ejemplo el artículo del Psiquiatra Richard B. Krueger “The DSM diagnostic criteria for Sexual Masochsim”(5).

En éste artículo, realiza una revisión de diversos estudios acerca del tema, reconociendo que hay un gran grupo de personas que practican el Sadomasoquismo sexual sin que ello pueda calificarse como patológico. Sin embargo, aboga por mantener el Sadomasoquismo sexual como una parafilia a la vista de que, aunque de forma ocasional, suceden casos en los que se sufren serios daños e incluso fallecimientos, indicando esto que en ocasiones el interés sexual se vuelve patológico. Su propuesta final es dejar el apartado del sadomasoquismo tal cual esta en el DSM-IV, pero añadiendo un criterio más: la “Asfixiofilia”, como elemento específico de diagnóstico patológico.

¿Cómo quedará la cosa finalmente?

La cuenta atrás en la espera llega a su tramo final. Lo sabremos en breve…

1-http://es.wikipedia.org/wiki/Manual_diagn%C3%B3stico_y_estad%C3%ADstico_de_los_trastornos_mentales

2-https://alicantebdsm.wordpress.com/2012/02/10/finlandia-descataloga-el-sm-como-enfermedad/

3-http://www.topia.com.ar/articulos/prepar%C3%A9monos-lo-peor-esta-venir-dsm-v-una-pandemia-trastornos-mentales

4-http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=74609

5-http://www.dsm5.org/Documents/Sex%20and%20GID%20Lit%20Reviews/Paraphilias/KRUEGERSADISMDSM.pdf

 Además, les recomiendo la lectura de éste artículo sobre las parafilias co- escrito por Charles Moser y Peggy J. Kleimplatz:

“El DSM-IV y las parafilias: Un argumento para su retirada”

http://www2.hu-berlin.de/sexology/BIB/DSM.htm

Dragon

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9 comentarios
  1. xana permalink

    Muy buen artículo Dragon, ni se imagina lo que hay detrás del DSM-V. La industria farmacológica mueve tanto dinero como el tráfico de armas y de drogas. Lo mejor de todo es saber cómo se forma el comité que “cataloga” un acto como trastorno mental o no. No hay evidencia científica, no está basado en la investigación, sólo en el consenso de un grupo de psiquiatras (que curiosamente son accionistas de los Laboratorios productores de Sus fármacos). En EEUU están diagnosticados (y tratados) más de un millón de niños de Trastornos Depresivos, y un porcentaje muy elevado son lactantes… increíble verdad?

    No pretendo decir con esto que la Patología Mental no existe, que existe. El problema es que la verdadera patología no está tan extendida, no hay tanto esquizo ni psicótico para mantener a todos los que maman de este negocio. Así que lo más sencillo, es inventar enfermedades para justificar el uso de medicamentos, que como muy bien ha dicho, no están correctamente probados y cuyos efectos secundarios a largo plazo son terribles.

    Personalmente ya me da un poco igual como me etiqueten, ni etiqueten a los practicantes del BDSM, la verdadera diferencia radica en si tus prácticas y tu forma de vivir te permite vivir con normalidad y ser feliz…

    De hecho, es cierto que hay gente enferma en el mundo del BDSM…. y en el deporte, y en la política, y en las amas de casa, y en los obreros….. y decir que muere gente, pues sí, y también muere gente por los accidentes de tráfico y no por eso prohibimos conducir.

    Algún día seguimos con esta charla, es un tema que me interesa mucho. Un saludo.

  2. caterinamedicea permalink

    Estando un poco cercana al tema (familia dedicada a la psiquiatría, yo practicante de BDSM) creo que diga lo que diga el DSM en cuanto a prácticas concretas, frecuencias o lo que sea, la tendencia actual y de cualquier psicólogx/psiquiatra con dos dedos de frente es considerar el grado de irrupción que tiene eso en su vida. O sea, no es que sean enfermedades per se… igual que el trastorno por atracón que ponías como ejemplo: darse una comilona a la semana es indicativo de trastorno si va acompañado de una sensación de culpa y descontrol… que es lo que provoca el malestar en la persona. Si no, es ser vasco. 😛
    El tema es q antes (las primeras versiones del DSM como comentabas) se consideraba el mero hecho de tener una fantasía de humillación o sufrimiento como indicativo de patología… en plan “uhm, aquí seguro que hay algo raro”. Pero actualmente a no ser que topes con alguien muy conservador creo que es eso, depende de como tú te tomes tu práctica del BDSM, si haces una vida normal, no te crea ningún conflicto ni nada… O sea, luego ya está que “tu criterio de lo que no te crea conflicto” y “su criterio de lo que no te crea conflicto” sea el mismo, como ocurre con lo de la asfixia o cualquier fetichismo… que se tiene que ajustar socialmente la cosa porque parece que por ahora no cabe en la cabeza que si sólo te pone por ejemplo el látex no tengas la sexualidad limitada. Que digo yo, y la gente que sólo le gustan las mujeres morenas? O las mujeres en general? Es un poco cerrao
    Lo que me flipa de todas formas es q solo parece patológico la sumisión y el masoquismo… es como si el sadismo hubiesen asumido que es la tendencia natural humana o qué? Yo en realidad eso es lo que vería más peligroso…

  3. Muchas gracias a ambas por dejar sus comentarios aquí…

    Señorita xana, esperemos que ese día de poder reunirnos llegue pronto y podamos compartir, por ejemplo, una de Mis archifamosas “Paellas de Rol” con usted y su Señor… Aunque, de momento nos resulta algo complicado por razones que no vienen al caso, pero no resultan difíciles de imaginar…

    Como comentario a lo dicho por ustedes (y por otras muchas personas antes y ahora a raiz de este artículo):

    Sí es bien cierto que lo importante es si nosotros nos consideramos enfermos o no, al menos en esencia. Pero esto no es del todo así…

    Pongamos por ejemplo el del payo ese que se lío a tiros en una isla de un país del norte y mató a setenta y tantas personas (disculpen que no concrete, no recuerdo ahora los datos y no veo importante buscarlos): Creen que él se considera “loco”?

    A mí, particularmente SÍ me preocupa lo que sea o no sean nuestras prácticas. Tengo la clara idea de que si lo que hacemos llegase a ser delito o enfermedad mental, posiblemente lo dejaría de lado y buscaría la ayuda pertinente. Cierto es que en esta afirmación hay algo de trampa, pues incluyo en ella mi propia subjetividad, algo así como ser católico pero con manga ancha para lo que humanamente me interesa (no lo soy, es un ejemplo: soy pastafarista!!).

    Pese a todo, podemos cerrar los ojos y esconder la cabeza como un avestruz. Renegar de psiquiatras y psicólogos y decirnos que “en nuestra vida mandamos nosotros”. Pero eso no es real. Por que de lo que diga el DSM, se nutrirá el CIE y de éste, los criterios legales en relación a nosotros. Y eso sí nos afecta, y mucho. Por ejemplo, en temas de divorcios y custodias. O en la forma de tratarnos la justicia en determinados asuntos. Y si estamos “locos”… No podrían por ejemplo, declararnos “incapacitados”?

    Es cierto que la tendencia de la mayoría de psicólogos y especialistas tienden a no demonizarnos por nuestras prácticas “mientras estas no nos afecten negativamente”… Justo lo que dice el DSM-IV y el CIE 10. Si esto cambia… cambiará su criterio?

    Muchas veces oigo o leo comentarios acerca de que somos “parafílicos” de forma orgullosa. Incluso hay quien se declara con falso orgullo “enfermo mental” por practicar BDSM. Lo cierto es que dudo mucho que esto llegue a ser así. Yo entiendo que la definición que hace el DSM-IV del Sadomasoquismo com o patología o como parafilia dista mucho de lo que realmente somos la mayoría. En pocas palabras, el BDSM tal como lo vivimos la mayoria no llega ni a ser parafilia: la inmensa mayoría de nosotros somos ciudadanos absolutamente normales, que practicamos una sexualidad “especiada” pero sin que ello nos cause problemas de tipo alguno, ni personalmente ni socialmente. la mayoría somos perfectamente capaces de tener sexo “normalizado” y disfrutarlo… aunque tendamos a llevarnos “el gato al agua” con frecuencia.

    Interesante lo que dice usted, señorita caterinamedicea respecto al sadismo como tendencia natural humana… es algo que llevo pensando mucho tiempo. Igual algún día escribo sobre eso también…

    Reitero mi agradecimiento por sus interesantes e inteligentes comentarios.

    Atentamente,

    Dragón

  4. Felina permalink

    Pues por la parte que me toca y hablando como profesional de la psicología, la respuesta a la pregunta de el Sr. Dragón es un rotundo NO. Comentando con un extenso número de colegas, la tendencia es a rechazar el DSM, salvo para temas muy burocráticos, o medicalizados y el DSM V está totalmente vendido a las farmacéuticas, como decía xana. La tendencia general es muy clara: si no es un problema para tí, y no es un problema para tu entorno, entonces, no es un problema para nosotros. El ambito psiquiátrico, ya es otra cosa, les encanta meternos en cajitas cerradas y tenerlo todo bien cerrado, pero hasta en los círculos más conservadores se sostiene que uno de los criterios significativos tiene que ser y seguirá siendo: “un malestar clinicamente significativo o una deterioro clinicamente significativo de las áreas de la vida cotidiana”. Así pues, tranquilidad.
    Otra cosa es el ámbito médico forense, al cual yo cada vez me dedico más, ahí sí podría ser un problema grave. Por ejemplo, un padre que quiere pedir la guardia y custodia, podría ser acusado por su ex pareja de sufrir una parafilia, pero cuidado, acusar no es demostrar y los jueces tienen a ser muy cautos cuando hay parejas en litigio.
    Felina.

  5. Muchas gracias por su comentario Señorita Felina!!… Bueno, supongo que cuando llegue al artículo sobre “Luces en el DSM-5”, comprobará cual parece que será el resultado final… 🙂

  6. Felina permalink

    Pues es verdad,no lo había leído….voy para allá.
    (Señorita no me cuadra en absoluto, en todo caso señora, pero como los gatos pasamos de títulos y con nosotros nunca se sabe… dejémoslo en Felina a secas)

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